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Huesos y vitamina D

Como en otras ocasiones, este post viene inspirado por las preguntas repetidas que en el magnífico grupo de Facebook «El médico de mi hijo» se han formulado últimamente sobre la necesidad o no de dar vitamina D a los lactantes.

La vitamina D es una vitamina liposoluble esencial para la absorción de calcio por el intestino y para la formación del hueso. Su déficit ocasiona en los niños una enfermedad denominada raquitismo que ocasiona debilidad y deformación de los huesos.
Esta vitamina tiene una peculiaridad y es que menos del 10% de la cantidad necesaria proviene de los alimentos que ingerimos; aproximadamente el 90% se fabrica en la propia piel por efecto de la luz solar. Los alimentos que, sin estar enriquecidos de forma artificial con esta vitamina, la contienen en cantidades significativas son pocos y además de escaso consumo entre los niños: pescados azules, vísceras, yema de huevo o aceite de hígado de bacalao. Especialmente, es deficitaria en vitamina D la leche materna, que sólo aporta entre 10 – 40 UI/día, cuando las necesidades diarias están en torno a las 400 UI/día.
Para obtener niveles adecuados de vitamina D se considera suficiente, durante la primavera, verano y otoño, la exposición a la luz solar durante 15 minutos al día entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, con cara y parte de los brazos al descubierto sin protección solar. Estos tiempos se incrementan incluso hasta 10 veces más en personas de piel negra. Claramente esta recomendación choca con las recomendaciones actuales de evitar la exposición solar sin protección en los bebés por el riesgo de cáncer de piel.
Probablemente por los cambios en los hábitos de vida que conllevan una menor exposición a la luz solar, desde mediados de los años 80 se ha venido observando un aumento en los casos de raquitismo diagnosticados.
¿Que niños presentan un mayor riesgo?

En el caso de lactantes y niños pequeños, presenta mayor riego los alimentados exclusivamente al pecho, los recién nacidos prematuros o de bajo peso y aquellos cuya madre tiene un déficit de vitamina D. En España las leches artificiales están enriquecidas en vitamina D y son capaces de cubrir las necesidades cuando se consume al menos 1 litro al día.
En lactantes mayores y niños son de especial riesgo aquellos que pasan poco tiempo al aire libre, los que utilizan cremas protectoras para el sol con un factor de protección superior a 8, los de piel oscura o aquellos que tienen todo su cuerpo cubierto por velos o ropa. También los que mantienen una lactancia materna exclusiva prolongada o una nutrición muy pobre.
Otros factores que aumentan el riesgo son enfermedades crónicas que causan una mala absorción de nutrientes por el intestino, algunos medicamentos (anticonvulsivantes, antirretrovirales o tratamientos prolongados con corticoides).
Un dato más a tener en cuenta es que en localidades que se sitúan geográficamente más al norte de una latitud 40, lo que en España corresponde aproximadamente al nivel de Madrid, durante el invierno los rayos solares son tan oblicuos que prácticamente la radiación ultravioleta necesaria para la síntesis de vitamina D no alcanza la tierra.
Por todo esto, aunque existe cierta controversia, parece razonable seguir las recomendaciones que se hacen desde el grupo Previnfad de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria:
  • Los lactantes menores de un año que sólo toman leche materna, o aquellos que toman menos de 1 litro diario de leche adaptada suplementada con vitamina D deben ser suplementados con 400 UI/día de Vitamina D.
  • Los niños prematuros menores de un año de edad corregida precisan una ingesta de vitamina D de 200 UI/kg/día hasta un máximo de 400 UI/día.
  • Los niños mayores de un año y adolescentes, durante los meses de primavera, verano y otoño,  se deben exponer a la luz solar de mediodía durante al menos 10 – 15 minutos / día con cara y brazos al descubierto sin protección solar.
  • Los niños o adolescentes que tengan factores de riesgo de déficit de vitamina D y que no obtengan 400 UI/día con la ingesta de un litro de leche enriquecida o alimentos enriquecidos (cereales, una ración contiene 40 UI de vitamina D y una yema de huevo 40 UI de vitamina D) o una adecuada exposición solar, deben recibir un suplemento de vitamina D de 400 UI/día.
Espero haber aclarado un poco el tema; como despedida os dejo un tema «óseo» de El Ultimo de La Fila: «HUESOS»

De niños y salud

Pedro
Cotilla de la red, a la última de todas las novedades en revistas, periódicos, blog… Polifacético. Periodista desde hace 7 años y amante de los blogs

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